"Lo que hace las cosas desconcertantes es su grado de complejidad, no su tamaño .... Una estrella es más simple que un insecto".

Martin Rees. “Exploring Our Universe and Others”.

Vengo de una familia que ama los insectos. Como biólogos, hemos aprendido a descifrar el fascinante mundo de estas pequeñas criaturas. Usualmente la mayoría de la gente no "ama" a los insectos, pero quizá es porque no ha explorado su mundo tan cerca como nosotros lo hemos hecho. O incluso peor, normalmente, los encuentros diarios de las personas con insectos se han reducido a las visitas no deseadas de cucarachas, mosquitos, hormigas y arañas, a los cuales quieren fuera de su casa o muertos, tan pronto como sea posible. Observar estas criaturas en sus hábitats naturales, aprender lo valioso que son en nuestros ecosistemas y comprender los rasgos que los hacen el grupo de mayor éxito biológico hace que sea más fácil asombrarse, e incluso cuidar, de estos maravillosos organismos.

Estos pequeños seres que vemos aquí, fueron retratados en un lugar muy especial en Costa Rica: la Estación Biológica Sirena, ubicada en el corazón del Parque Nacional Corcovado, uno de los lugares más biodiversos del planeta. Esta maravillosa parcela de tierra silvestre (que afortunadamente es mi lugar de trabajo y segundo hogar), es conocida por científicos y estudiantes de todo el mundo, y ha sido perfectamente definida como un lugar ideal para aquellos que están aventurándose a estudiar los ecosistemas tropicales. Tiene una red de senderos que se mueven a lo largo de dos ríos principales: el río Claro y el río Sirena, permitiendo que la vida silvestre alrededor de la estación sea extraordinariamente abundante, especialmente los insectos o, en general, los artrópodos (animales invertebrados).

Biológicamente, los artrópodos son el grupo de animales más exitoso del planeta; son muy diversos y su gama de hábitats es más grande que la de cualquier otro phylum de animales. Aproximadamente 1,9 millones de especies de animales han sido descritas hasta ahora; de las cuales 900.000 son insectos, en comparación con alrededor de 50.000 especies de vertebrados encontrados en todo el mundo.

Si miramos hacia atrás, la historia de los seres humanos y la de los artrópodos comparten un hito común. La evolución de súper-organismos de insectos, similar a la de las civilizaciones humanas, se logró con la agricultura: una forma de simbiosis mutualista de animales con plantas y hongos. La agricultura humana, que se originó hace unos 10.000 años, fue una importante transición cultural que catapultó a nuestra especie de un estilo de vida cazador-recolector a una existencia tecnológica y cada vez más urbana, acompañada de una enorme expansión de la población. Las sociedades de insectos agrícolas más avanzadas, como sus homólogos humanos, se elevaron a la dominación ecológica. La tendencia es especialmente marcada en el ejemplo de las hormigas cortadoras de hojas. La invención evolutiva de cortar y cosechar material vegetal vivo abrió un enorme y nuevo nicho nutricional para la especie Atta. Hoy en día hay cinco sistemas agrícolas distintos en las hormigas attine (hormigas productoras de hongos). Los biólogos estiman que las hormigas cortadoras de hojas cargan con el 15% de las hojas en los bosques neotropicales para alimentar a sus huertas de hongos.

Su estructura organizativa no es menos impresionante que sus técnicas de alimentación. El ciclo de vida de las cortadoras de hojas se compone de una sola reina, un individuo reproductor exclusivo y millones de trabajadores estériles de diferentes tamaños. Cada año, las colonias maduras producen hembras y machos jóvenes para reproducirse, llamados los alates, quienes salen de sus colonias madre en vuelos de apareamiento. Los vuelos de todas las colonias Atta pertenecientes a la misma especie y que viven en el mismo hábitat parecen estar sincronizados. Alrededor de la Estación Biológica Sirena, guías y naturalistas han observado miles de alates muertos en el bosque o en la playa, luego de haber disfrutado de esa orgía en el aire y de haber logrado el apareamiento múltiple; los científicos creen que estas acciones también refuerzan la vitalidad de la colonia y la resistencia a las enfermedades en las sociedades de insectos. 

Además, vistos a gran escala como un grupo, los artrópodos han logrado una serie de características que los han hecho sobrevivir. Se metamorfosean –o al menos la mayoría lo hacen– creciendo como larvas y más tarde despegando libremente en el cielo. Han optado por la transmisión directa del esperma a través de la inseminación, renunciando así a la dependencia del agua para el desove. Y como consecuencia de la adquisición de un exoesqueleto – un esqueleto externo que consiste en una cutícula dura – han alcanzado la rapidez del movimiento, la resistencia a la desecación y la capacidad de alcanzar el dominio sobre la Tierra. Otro hecho interesante es que todos los artrópodos tienen que someterse al proceso de "ecdisis": la muda de sus conchas para permitirles crecer o transformarse (una buena metáfora sobre dejar ir, lo cual limita la capacidad de expandirse).

Finalmente, nada más extravagante y sorprendente que sus ojos compuestos y sus antenas; estos ojos cuasi-alienígenas conformados por múltiples fotorreceptores, están diseñados para detectar la luz, los rayos UV y el color. Las antenas por su parte, son perceptivas a señales tales como las feromonas, importantes en el apareamiento y la comunicación.  Los seres humanos podrían perderse incluso con una brújula, en cambio los insectos siempre encontrarán su camino en los vastos bosques donde viven.

Todas estas características hacen a los artrópodos impresionantes por sí mismos; sin embargo, cuando conocemos su papel en el ecosistema, se vuelven aún más sorprendentes e incluso: absolutamente necesarios. Dado su gran número, no es de extrañar que los artrópodos estén en la base de la cadena alimenticia en la mayoría de los sistemas ecológicos. Sin la polinización de las plantas y los cultivos proporcionada por los insectos, nuestra economía agrícola se derrumbaría. Las abejas, las avispas, las hormigas, las mariposas, las polillas, las moscas y los escarabajos son valiosos agentes de polinización. El polen y los granos se unen accidentalmente a sus pechos y piernas, y se transfieren a otros cultivos agrícolas, ya sea caminando o volando. De hecho, la mayoría de las plantas producen olores para enviar señales a los insectos indicando que el alimento en forma de néctar está disponible.

Por otra parte, los ácaros, garrapatas, ciempiés y milpiés son descomponedores, lo que significa que aprovechan las plantas y animales muertos para convertirlas en nutrientes para el suelo. Este es un papel muy importante ya que, no solo evita que el material muerto se acumule en el medio ambiente, sino que también suministra a las plantas los minerales y nutrientes necesarios para la vida, los cuales a su vez son transferidos a los animales que las comen; incluso los mayores depredadores del mundo y los seres humanos dependen de esto para sobrevivir.

De hecho también podemos mencionar a las cucarachas, denigradas por los humanos como una de las criaturas más despreciables, e incluso ellas tienen un lugar crucial en el diseño del ecosistema. Las cucarachas tienen el efecto de liberar nitrógeno en sus heces, que luego entra en el suelo y es utilizado por las plantas. En el trópico, las cucarachas se alimentan de madera y hojas en descomposición; ayudan a descomponer estos desechos orgánicos y, en el proceso, agregan nutrientes al suelo a través de sus residuos. Además, son, por supuesto, una fuente de alimento para los pequeños reptiles y mamíferos.

En suma, los insectos son los innovadores evolutivos más versátiles. Si se elige un insecto al azar, lo más probable es que haya algo sobre la forma en que se alimenta, defiende o reproduce, que es único y destacable. Cuando los miramos más de cerca (tanto literal como conceptualmente) los insectos pueden sorprendernos con algunas de las obras de arte y las enseñanzas más impresionantes de la naturaleza; y por lo tanto, pueden convertirse en una fuente de admiración en lugar de desprecio. De hecho, dos de los principales rasgos que hacen que los insectos tengan tanto éxito son aspectos sobre los que los seres humanos realmente podrían tomar nota: su cooperación y su verdadera sostenibilidad. Las formas en que algunas de las especies de insectos se cuidan mutuamente dentro de sus organizaciones "eusociales", y las infinitas maneras en que utilizan y devuelven recursos naturales en su ecosistema, son pruebas claras de que criterios como el cuidado cooperativo y el consumir sólo lo que se necesita son aspectos clave para el éxito definitivo. Los insectos hacen todo esto y más, proporcionando un futuro seguro tanto para ellos como para sus plantas compañeras y sus ecosistemas en general. Literalmente, triunfando en la vida.

No hay razón entonces para despreciar un insecto de ningún tipo, si nos tomamos el tiempo para aprender de él, siempre nos mostrará algo que sin duda nos sorprenderá. Acercarnos a sus mundos a veces invisibles, puede recordarnos una vez más lo perfectamente diseñada que está nuestra biósfera, incluso en sus más pequeños detalles.

 

Referencias:

Eisner, T. 2003. “For the Love of Insects”. Harvard University Press. Pg. 1

Holldobler, B.& E. Wilson. 2011. “The Leafcutter Ants”. Pg.11,34.

Pequeños Gigantes: la sabiduría imperceptible de los artrópodos.

Créditos

Fotografías - Javier Sánchez y Pablo Franceschi

Texto - Ifigenia Garita

Año - 2017

Lugar - Parque Nacional Corcovado. Costa Rica

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