Retazos de territorios, fragmentos desarticulados, arboledas, intentos, traslados, ventanas, vitrinas, transacciones, abandonos, deterioros, reparticiones, prisas, encuentros, alambres navaja, riesgos, pérdidas, ríos, juegos, ventas ambulantes, cantos, miradas hacia atrás, infinito espacio de información y de historias enlazadas.

 

Existen ciudades trazadas como laberintos, otras son perfectas tramas, retículas con perfectas imperfecciones y límites definidos; esta es como un grafiti sobre otro, cientos o miles de grafitis con diferentes tipografías y colores traslapados a través del tiempo y el espacio. Es un centro difuso, un aglomerado de infraestructuras y estructuras sin jerarquía legible, ni vertical ni horizontal. Esas intersecciones hacen que de alguna manera esta ciudad tenga una imagen reconocible, si se quiere, una identidad. 

 

Esta urbe resulta inexplicable, a pesar de su transformación a través del tiempo, existen capas que siempre se manifiestan, rastros de una vida de otra época, de otro ritmo, otras materialidades, capas de tipologías contrastantes, unas arrasadas por los fenómenos urbanos, económicos, naturales... Otras impulsadas por la velocidad contemporánea, imágenes sin contenido o tal vez con un significado ya caduco, decadente.

Aquí es fácil perderse, hay lugares que parecen abandonados y en la siguiente calle se construye un nuevo edificio, frente a la acera por donde

es imposible pasar pero desde donde es posible ver un fuerte color verde que parece salir de la nada, donde se esconde un río, o un plantel abandonado.

 

El comercio, el transporte y la actividad económica parecen ser los motores de este lugar, se construye ciudad a partir de los negocios, aunque aparenta no ser exactamente una construcción colectiva, sino un rejuntado de esfuerzos individuales y otros de entes o fuerzas económicas gigantes que mueven los hilos del urbanismo local, como si la especulación, la rentabilidad del suelo y el negocio inmobiliario se adueñasen de las zonas menos caóticas. Empezamos a encontrar lugares salidos de otras realidades pero sin articulación, sin relación con un contexto del que también son parte, encontrando así mayores marginalidades y exclusión.

 

Caminar entre aquello que encontramos y sentirnos parte de esto nos hace entender que hay fuerzas incontrolables, pero dentro de ese movimiento hay pausas, parece posible encontrar algunas respuestas que nos permiten disfrutar de espacios comunes, confortables, porque hay una gran belleza dentro de ese caos cotidiano, en esa superposición de manchas, tipografías, tipologías, colores, olores, formas y gentes. Hay una belleza difícil de entender como el entramado mismo que la conforma, esa riqueza también nos hace pensar en conexiones, interrelaciones y posibles espacios para el contacto colectivo, porque aquí es posible visualizar lo diversos que somos todos en este lugar y lo fuerte que puede ser ese espacio común en la percepción de una colectividad más integrada, más humana.

Destino Capital

Créditos

Fotografías - Flavia Sánchez

Texto -Francisco Vásquez

Lugar - Costa Rica

Fecha de Publicación - Julio, 2019

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Según las creencias Bribri, en el cuerpo habitan dos almas: la del ojo derecho y la del izquierdo. Al morir, Wikol, el alma del ojo derecho, viaja hasta el inframundo. Wimblu, el alma del ojo izquierdo, permanece entre los huesos rondando el mundo de los vivos.  

 

According to Bribri beliefs, two souls inhabit the body: the right eye soul and the left eye soul. At death, Wikol, the right eye soul, travels to the underworld. Wimblu, the soul of the left eye, remains among the bones prowling the world of the living.